lunes, 9 de marzo de 2015

ENTREGA DE EJEMPLARES DE ENCARGO, DEL LIBRO “HISTORIA DE YO”


 Ya tengo en mi poder treinta de los ejemplares impresos, de mi libro “HISTORIA DE YO”. Los treinta primeros que me los encargasteis, podéis recogerlos en secretaria de la Asociación, en horas de apertura. Próximamente irán llegando más Los encargo de  treinta en treinta, porque  con “Premium”, ahorro para vosotros los gastos de envío,  a la vez que  doy satisfacción a los muchos potenciales lectores  que les gusta leer en papel o bien no tiene ningún  dispositivo electrónico para bajárselo. Tambien a los que son reacios a comprar con tarjeta.
Carlos Bermejo
Escripintor
Alicante, 9 de marzo de 2015


lunes, 2 de marzo de 2015

MI LIBRO AUTOBIOGRÁFICO “HISTORIA DE YO” ,YA ESTA DISPONIBLE EN AMAZON, EN VERSIONES DE PAPEL Y DIGITAL

                 CARLOS BERMEJO, FOTOGRAFIADO POR ANDRÉS CATALÁ

  
 MI LIBRO AUTOBIOGRÁFICO “HISTORIA DE YO” YA ESTA DISPONIBLE EN PAPEL
 Por fin y después de un trabajo exhaustivo y bien hecho por un profesional del diseño gráfico, como  los es nuestro compañero  de Asociación ANDRÉS CATALÁ, titular de la empresa HDV, mi libro autobiográfico “HISTORIA DE YO”  está disponible en AMAZON  en sus dos versiones: DIGITAL e IMPRESA
   Tanto la versión digital como la de papel, han sido sometidas a una corrección ortotipográfica y a una nueva maquetación profesional por HDV, andres@hdv.es  que no cambia nada de lo sustancial de la versión Kindler anteriormente disponible, pero si en los capítulos que en vez de tener 16 tiene 22  y un EPILOGO y se le han añadido cuatro nuevas fotografías.
   Con la versión IMPRESA, doy satisfacción a los muchos potenciales lectores  que les gusta leer en papel o bien no tiene ningún  dispositivo electrónico para bajárselo. Tambien a los que son reacios a comprar con tarjeta, pues, mediante ENCARGO, yo les podré facilitar el libro en papel y entregárselo en mano.
  Como es natural, el libro IMPRESO con portada a color, 24 fotografías en blanco y negro y 302 páginas de papel, tiene mayor precio que el  DIGITAL, y  viene impuesto por  AMAZON tras valorar el coste de la impresión, ganancias e impuestos, quedando en precio de ambas versiones en 9'88 € y 2’35 €, respectivamente.
PARA ENCONTRARLOS: entrar en Google y poner “Amazon libros” y luego arriba “Historia de yo –Carlos Bermejo” Saldrán las dos versiones: digital y tapa blanda, pincháis en la que queráis comprar y seguís las instrucciones.
  Espero y deseo, que con estas mejoras, sigan aumentando los lectores de mi libro y que,  como hasta ahora, lo valoren y den su opinión tras su lectura. Porque no se trata de dinero, ya que tendría que vender mucho para ganar algo, pues mi royalty por ejemplar, digital o impreso, es de poco más de un euro. Se trata de dar a conocer lo que uno escribe o pinta y de entrar en comunión espiritual con el lector o contemplador de la obra plástica. ¡Con eso, todos  nos damos por bien pagados!
Carlo Bermejo
Escripintor
Alicante,  2 de marzo 2015

martes, 13 de enero de 2015

"EL ZAPATÓN DEL "PUTO ROJO"

<CARLOS BERMEJO DANDO LECTURA A SU RELATO>
ILUSTRACIÓN PARA EL RELATO,  DE JUAN ESPALLARDO
(Publicado en el nº 39 de la revista literaria MOLÍNEA)

                                  EL ZAPATÓN DEL “PUTO ROJO”
  Todos en el pueblo sabíamos de qué pie cojeaba. No en balde había participado como voluntario en la Guerra Civil, pilotando uno de los cazas Polikarpov I-16 que la Unión Soviética envió a la España Republicana a partir de octubre del 36. Eran los famosos denominados en un principio “moscas”, luego “supermosca”, mas adelante  “chatos”  y finalmente “ratas”, bautizados así por el bando rebelde o nacionalista, por su maniobrabilidad en el vuelo rasante, que les permitía “salir como ratas de las alcantarillas” para caer sobre ellos. Con poco más de veinte años y por su condición de estudiante de farmacia,  había sido designado y en consecuencia entrenado para pilotar uno de aquellos modernos cazas. En uno de ellos, salido de la fábrica SAF-15 en Alicante en los estertores finales de la fratricida contienda entre hermanos, fue derribado y, milagrosamente, salió con vida, pero para siempre le quedó una  pierna más corta que otra, y para compensar calzaba en el pie derecho un robusto y hermoso zapatón que, físicamente le hacía cojear de ese pie, por lo que los fachas del pueblo decían de él: “el puto rojo”, tiene el paso cambiado: cojea del pie derecho, pero  ya sabemos de qué pie cojea…”
     El “puto rojo” había llegado al pueblo a principios de los cincuenta para regentar una farmacia. Con harto esfuerzo intelectual y más habilidad que para dejarse derribar, había logrado sortear las múltiples zancadillas que a los estudiantes de “su ralea” se les ponía en las aulas universitarias en la posguerra, y terminar la carrera de farmacia, que había dejado pospuesta por la guerra.
    Pronto se hizo con una clientela, principalmente compuesta  por los desheredados del lugar; pobres de solemnidad que no podían pagar las medicinas prescritas por el médico;  quizá de algún Guardia Civil que otro, mal pagado y mal asistido medicamente; y por supuesto, por todos los represaliados y nostálgicos de la República, entre los que, además de héroe, era considerado el guardián del espíritu republicano y el jefe moral de todos ellos. Y  como tal, sin tardar, se formó en el entorno de la rebotica de su farmacia, un foco intelectual en que se hablaba de todo lo divino y de lo humano, visto desde los valores cívicos republicanos.   Y aunque para los que lo tachaban de “puto rojo”, la rebotica era un nido de conspiradores contra “el glorioso Movimiento Nacional”, por lo visto el farmacéutico tenía “bula” por parte de las autoridades, pues nunca supimos que fuera acusado de tal cosa, y mira  que, entonces, las fuerzas del orden  hilaban fino para reprimir en estas cuestiones.
       Y es que, el único escrito conspiratorio contra el Régimen que se le podía encontrar al farmacéutico, era la lista de morosos que no tenían dinero pagar el medicamento prescrito y que, a pesar de ello,  nunca salían de la farmacia sin él. Lista que en pocos años había engordado hasta el punto en que el farmacéutico siempre estaba en peligro de ser incluido en otra: la  de morosos del Centro Farmacéutico  que le suministraba.      
      Y aunque no tuviera o no se le pudieran encontrar escritos subversivos, su palabra y sus ideas eran subversivas contra la miseria y la incultura. Y como era un  exaltado verbal de mente ágil y frases cortantes, a los jóvenes y adolescentes –como yo lo era en los primeros años cincuenta- que teníamos ya inquietudes culturales, su ingenio para definir, catalogar y juzgarlo todo nos sonaban a algo nuevo y distinto que nos atraía y nos dejaban boquiabiertos.
    Frisaba los treinta y ocho, en el 53, y no se había casado aún, por lo que unos se lo atribuían a su cojera y otros decían del “puto rojo” que además de  eso era “más maricón que un palomo cojo”. Moreno aceitunado de pelo negro y abundante, pegado a su  cráneo de tribuno romano, cejas anchas y pobladas y bigote a lo “guardia civil” de los años veinte, era bien parecido y  de mediana estatura. Y, aunque daba bandazos a babor cada vez que avanzaba el pie derecho para dar un paso calzado con su siempre lustroso y macizo zapatón, su andar tenía la dignidad,  para los que lo admirábamos, del mutilado de guerra, aunque los vencedores  no le hubieran reconocido como “Caballero Mutilado”.
    Pese a su hándicap físico, el  atractivo de ser persona de carrera  le daba un plus social. Por eso y  cuando ¡por fin!, se dispuso a cambiar de estado, porque se enamoró o por acallar las infundadas sospechas de sus inclinaciones sexuales, se puso en relaciones con la guapa e inculta hija de un terrateniente de una pedanía del otro lado del rio que pasaba por el pueblo, la moza y su familia se mostraron satisfechas y les pareció bien añadir a sus bienes materiales la pátina de la cultura.
  Aficionado al fútbol, como yo entonces, y,  como yo,  del Fútbol Club Barcelona, al atardecer de un domingo de verano, un grupo de cinco o seis jóvenes y adolescentes aficionados, nos agrupábamos  con él en un corrillo formado cerca del  kiosco de tebeos y golosinas que, pintado con grandes franjas azulgranas, tenía en la Plaza de los Caídos el más forofo de todos los azulgranas de Mundo. Hasta el punto de que, a los que por peloteo nos mostrábamos mas barcelonistas nos permitía que, sin comprarlos, ojeáramos los tebeos a pie de kiosco. Comentábamos los resultados del partido y, en especial, del equipo de nuestros amores. Y con nosotros, de comentarista, el farmacéutico nos daba lecciones de táctica futbolera, adornada por ingeniosas expresiones y algún taco bien traído, que le daba un cierto morbo para mí, que aún no los usaba.
   En lo acalorado del debate, en el corrillo nadie percibió de donde salió aquel joven de torva y desquiciada mirada que, viniendo  por detrás del confiado y polemista disertador, navaja de barbero pueblerino en mano, le tiró un tajo en el cuello que le abrió la espita de su noble sangre roja, que comenzó  a salir  de su garganta con la fuerza de una de las interjecciones que acababa de pronunciar, en la que no dejaba bien paradas a las ideas religiosas. Mientras y aprovechando la confusión del momento,  el desconocido agresor emprendía veloz huida hacia la oscuridad de la noche de donde había salido. No pensé en nada de lo que me podía pasar, pero la rabia me lanzó tras él y lo perseguí durante unos metros. Vi cómo se desprendía de la navaja, tirándola por encima de la valla de un jardín, y, ante la imposibilidad del alcanzarlo, volví corriendo donde mi amigo, el farmacéutico, se desangraba en el suelo ante la impotencia de los cuatro o cinco jóvenes y adolescente que, hacía unos minutos, estábamos con él. No había nadie cerca de nosotros. En el silencio del caluroso anochecer dominguero, solo las cuatro farolas de luz mortecina alumbraban el inesperado drama. Ninguno de los que éramos tenía experiencias ni conocimientos de cómo había que actuar en estos casos, pero alguien dijo de llevarlo a la casa del médico, que estaba a unos cuatrocientos metros de donde se desangraban el cuerpo. Los más fuertes cargaron como pudieron con él y yo saqué mi pañuelo y se lo apliqué a la herida en un vano intento de  contener, sobre la marcha,  el rio de sangre que a borbotones iba dejando sobre el asfalto. Mientras él, que si sabía que la vida se le iba, comenzó a decir con la angustia del que se ahoga en la muerte, queriendo agarrarse a  esta vida y si no a la otra en la que pensábamos no creía: “Un medico. Un cura. Un médico. Un cura. Un médico. Un cu….raaaaa…”
    No dijo más. El susurro de su voz se apagó a la vez que, inexplicablemente, el zapatón, que  siempre nos había parecido que formaba ya parte de su pie, se le desprendió y cayó al suelo con un sonoro ¡plof ¡ que sonó como una tétrica campanada de  adiós a la vida de quien ya no lo necesitaba para caminar.
  No tardamos mucho en llegar a la puerta de la casa del médico .Pero era domingo y nadie contestó a la arrebatada llamada. Salió el vecino de la casa medianera y propuso que depositáramos al herido en la suya, hasta que se pudiera avisar al médico. No había más opción. Ni coches ni ambulancias, para trasladarlo al hospital de la cercana capital, aparecían por ningún sitio. Entonces, apenas si los había. Solo los curiosos de las tragedias, acudiendo con la presteza con la que  aparecen las hormigas en los restos de las comidas apetitosas, comenzaron a  llegar por el lugar. Todos daban su opinión de que hacer, pero lo cierto es que nadie pudo ni hizo nada, porque mi amigo, el amigo de los pobres,  el jefe de los republicanos cívicos, había sido asesinado por no se sabía quién ni el porqué.
   En esto, alguien llegó a la casa, con el zapatón en la mano, que había encontrado tirado en la carretera que conducía a la casa del médico y que, como todos en  el pueblo, sabia a quien pertenecía. Lo dejó el suelo donde yacía, tapado con un trapo, el ya cadáver, del que sólo asomaban los dos pies encalcetinados de negro. Lo puso delante del pie derecho, el de la pierna más corta,  con la unción del que pone flores a un muerto.  Y yo entonces, a la vez que lloraba, pensé extrañado que cómo era posible que hubiera perdido los zapatos. En especial, el zapatón que también acordonado llevaba siempre. No veía ninguna razón lógica. Luego, con el tiempo y la observación, he visto que esto es común a los que mueren de forma violenta. Sigo sin saber el motivo, quizá sea que los espasmos de la muerte, de alguna forma, los descalza. No lo sé. Pero, aquel día, me di cuenta del camino tan corto que media entre la vida y la muerte, y que para recorrerlo sobran los zapatos y faltan médicos y, quizá, también curas, como en su agonía pedía mi amigo, a pesar de no ser creyente.
   Fuera se oyó una algarabía. Eran los ocupantes de unos  camiones en los que venían  jóvenes falangista de una concentración en un pueblo cercano,  y que entraban en el suyo, cantando: “Montaaañas nevaaadas…Bandeee...ras.. al viento”. Los republicanos cívicos, los nostálgicos de la república se atrevieron, en su desamparo por el asesinato de su líder, a pedirles que se detuvieran para informarles: “¡Han asesinado a Marquina. Por favor dejar de cantar!”
     Ante la osadía de “estos rojos de mierda”, alguno de los que viajaban en la caja de uno de los camiones, comenzó a cantar: “Cara al sol connn…la…camisa nueeeva…que tuuu…bordaste en rooojo…ayer…” Casi todos le siguieron, hasta que, por indicación de algún sensato “hombre del régimen” que por allí estaba,  se impuso a los exaltados el cristiano silencio de respeto a los muertos. Se callaron las voces y los camiones siguieran su marcha.
     La Guardia Civil del pueblo,  con su habitual celo comenzó en seguida a investigar el caso. Nos preguntó a los testigos y con mi testimonio, se encontró el “arma del crimen”. Del autor, poco pudimos aportar, sólo, que era un individuo de mediana estatura, joven, “porque corría como un gamo”, vestía pantalones negros y camisa azul  y que actuó con la extraña agresividad de un iluminado. Que, al tirarle el tajo con la descomunal navaja barbera, alguien le oyó decir: “No va a ser pa ti…” o algo por el estilo. Pero, como siempre pasa, las versiones fueron algo dispares y nadie sabía con certeza lo que dijo. Todos habíamos visto y oído lo mismo y no contábamos lo mismo.
    Sin embargo, a los pocos días,  la Guardia Civil dio con el asesino: un perturbado mental vecino de la guapa y rica novia del farmacéutico, que, en secreto, estaba enamorado de ella. Se trataba de un crimen pasional, cometido por un loco sobre el que, habiendo sido falangista, se hacia la vista gorda para no internarlo. Esta vez, lo internaron, pero sólo durante unos pocos  años, pues alguien me contó que estaba de nuevo en su casa y que seguía vistiendo la camisa azul con la que había “bordado en  rojo sangre” la blanca del farmacéutico de los pobres.
Carlos Bermejo











domingo, 30 de noviembre de 2014

TEXTOS RECUPERADOS:LA NOCHE MÁGICA EN MI JARDÍN ROMÁNTICO





En la noche de la declamación y el canto, celebrada el pasado sábado en mi jardín, participé en el apartado declamación dando lectura a tres de mis poemas. Dos compuestos hacen la friolera de cincuenta y tres años, y un tercero compuesto una tarde de invierno de este mismo año. Los tres poemas forman parte de mi escaso poemario. Pero los tres están en la línea de lo triste y melancólico, que siempre ha sido la motivación que los ha inspirado. Incluso cuando he hecho poesía amatoria, siempre la desencadénate ha sido la tristeza en todas sus expresiones. No lo puedo remediar, solo hago poesía cuando estoy triste. Afortunadamente, por eso tengo tan poca obra poética.
                                     
                                                 
  LLUVIA
  Por los cristales,
  -ojos claros que miran tras de sí…-
 babean caracoles de agua,
  y abren surcos de llanto…
Yo,
en la monotonía de esta tarde de octubre lluviosa,
finjo apuestas de pensamiento…
Unos, lentos, firmes y restos
van hacia su muerte,
en el desconchado marco gris
Otros,
serpentean, ora rápido, ora despacio,
y a veces se paran…
Y una tras otra,
así voy pasando las horas
de esta mi vida sin rumbo y sin meta…
Como los cristales,
mirando lo que tengo dentro…
Madrid. Octubre de 1.957

DESCONTENTO
Vagar.
Vagar siempre,
sin saber por dónde ni a donde se va.
Cruzar caminos y sendas,
que no te llevan a ninguna parte,
cantando, tarareando,
silbando una triste vieja canción
por lo bajo.
Llevar la mano extendida,
por la orilla del camino,
e  ir acariciando al paso,
flores, rejas, postes, árboles que pasan a nuestro lado…
Querer llegar a algo que está más allá…,
a lo misterioso,
a lo oculto tras un recodo del camino.
Y cuando se llega, pensar:
“No, no es esto...”.
-Rosales en flor,
Madreselvas aromáticas,
Jazmines que embriagan…-
“¡Es aquello! Una débil mustia margarita solitaria,
en lo alto de una loma…
Y vagar. Vagar nuevamente,
buscando siempre, lo que hay en mí, en los otros..
Madrid, 6 de Abril de 1.958

       Y ESTA ES  LA QUE NO LE GUSTÓ A MI MUJER
              
SI EL DOCTOR ALZHEIMER VIENE
 Cuando me llevéis a la orilla de mi estanque
 a que vea los nenúfares florecidos
cerca de la cascada,
a  mirar sin ver
a oír sin escuchar,
seré como una de las estatuas
con las que adorné el jardín,
no recordare quien me esculpió
ni que hago allí.
No darme la pistola
yo tampoco se la di al que se regocijaba en el hombre…
No sabía disparar.
Yo sabía pero no quise,
entonces yo ya no sabré.
Dispáradme vosotros,
los que me conocéis
y me queréis,
yo  no os conoceré
ni me conoceré.
CARLOS BERMEJO
Villaelena, Febrero del 2011



  Un grupo de amigos molinenses, encabezados por PILAR MARTINEZ LOZANO, artista del performance, transformaron anoche mi jardín silencioso de voces humanas- en el que solo la música del agua y el croar de las ranas en el estanque y en la alberca, ponen acento-  en un improvisado escenario en que dos jóvenes artista de la escena profesional murciana, interpretaron en vivo y en directo una obra de teatro de la modernidad, que ignoro su autor y si es parte de una  obra o la obra en sí, pero que nos emocionó por la magnífica interpretación y la puesta en escena, que empezó con los gritos desgarrados de “la loca” que saliendo de detrás de los atónitos espectadores se plantó en el escenario del templete en traje de Eva, pero ya con el signo evidente de su próxima maternidad, que nos hizo dudar si era real o ficticia, aunque parece ser que solo la magia de la noche era lo irreal.
   Esa fue la sorpresa de una noche mágica, a la que, a instancias de mi hermano José María, habíamos convocado a un grupo reducido de poetas y músicos para una velada de declamación y canto, en torno al estanque de los nenúfares, a unas horas en los que ellos, poco trasnochadores, dormían encerrados en los pétalos de su belleza. Sin embargo sobre las verdes hojas de su atrezo brillaban las luces habituales y las de las muchas velas que la artista del performance había distribuido por todos los rincones del jardín, al que daban un aspecto distinto que fue del gusto y admiración de todos los que asistíamos y en especial del batallón de ranas que hicieron coro con tanta fuerza, que hasta a veces acallaban las voces de los que salimos al escenario del templete donde reina Nefertiti, para de declamar nuestros versos: Faustina Bermejo,  Ramón Fernández, mi amigo de la niñez “Paquito escuelas” y otros dos amigos que salieron de la noche y a ella regresaron sin que me quedara con sus nombres, además del que suscribe que puso la nota fúnebre con un poema que tituló “Si el doctor Alzheimer viene” que no gustó a Loli aunque fue aplaudido cortésmente por mis invitados.
  En el capítulo del canto, lo hicieron una biznieta de Esmeraldo  Cano, poeta panocho de mi pueblo, (a quien mi madre recitaba también, como ahora lo sigue haciendo mi hermana María), que siendo cantante de jazz  nos interpretó a “cappella” unas cuantas canciones de Concha Piquer que nos dejaron boquiabiertos, pues tenían algunos quiebros que entroncaban con su especialidad en el canto y le daban un aire nuevo a esas canciones de siempre. En los preliminares de la cena, fue “Paquito” el animador  de fiestas  genial,  quien con su guitarra y su interminable repertorio de canciones de “nuestra vida” y la de todos, nos regaló los oídos y nos abrió el apetito.   
    Luego y, tras la odisea de algunos invitados que se perdieron para llegar y hubo que reconducir a golpe del eficaz móvil, nos sentamos a la mesa a la que los anfitriones aportamos una  frugal cena fría, que fue reforzada por las aportaciones de los que iban llegando ( algunos cuando ya estábamos a los postres) pues “ni estaban ni era seguro que llegaran” pero que fueron llegando hasta juntarnos más de cuarenta amigos a los que no conocía, pero lo eran por ser de mi amiga y paisana PILAR MARTINEZ.  Sin embargo y como siempre ocurre, al final “comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron doce canasto llenos” según dijo un tal Mateo, que también acudió a la cena, aunque  no lo conocía de nada…como  a la mayoría de los que, como fantasmas en la cálida, encantadora  y maravillosa noche, fueron llegando y que ahora sí, ya son mis amigos y de la reina madre del jardín de “los bermejo”.
Carlos Bermejo
San Vicente del Raspeig
9 de Julio de 2011




sábado, 15 de noviembre de 2014

FELICITACIÓN A MI HERMANO JOSÉ MARÍA CON MOTIVO DE SU OCHENTA ANIVERSARIO

                                              
   Querido hermano José María: hoy cumples “‘OCHENTA AÑOS”, ¿te parecen muchos o pocos? Supongo que te parecerán muchos y a la vez que son pocos para tu deseo de vivir muchos más. Sin embargo  si crees en la reencarnación, no debes preocuparte: volverás a la vida aunque mueras. Pero ¿acaso sabes en que te vas a reencarnar? Y en el caso de que eso sea cierto, ¿merecerá la pena ser otra (persona, hombre o mujer, perro o gato) desligado de los que ahora somos tu familia? ; de los tuyos más allegados que hoy te van a hacer una fiesta para celebrar el haber llegado a esa meta, a la que tantos y tantos no pudieron llegar, como es el caso de nuestro hermano Juan. ¿A qué no? Pues yo te deseo, que llegues a los cien e incluso a los ciento veinte, que según parece es casi un tope para la vida de un humano, y como dijo aquella que cumplía ochenta años y alguien le dijo: “tu, si Dios quiere llegarás a los cien”, a lo que respondió: ¿Y por qué ponerle límites a la Providencia…? Pues eso, no le pongamos limites a nuestros deseos de vivir y vive muchos, muchísimos años más… ¡y yo que lo vea! Abrazos de tú hermano que te quiere, aunque sea tímido y pudoroso para decirlo, para decírnoslo…por mucho que nos queramos.

jueves, 9 de octubre de 2014

JESÚS LOZANO “SAORÍN” HA DESTRIPADO EN CIERTA FORMA Y A SU MANERA, MI LIBRO “HISTORIA DE YO”

 


Después de leer “concienzudamente”, mi libro “HISTORIA DE YO” editado por AMAZON  digital el 28 de julio de éste año, mi querido amigo, JESÚS LOZANO “SAORIN”, reconocido  y reputado acuarelista de fama nacional e internacional, se ha destapado con una “opinión analítica” de lo que su apasionada lectura le ha sugerido, en la que lo analiza desde un óptica un tanto filosófica y  trae a colación para aseverar sus argumentos, nada menos que a Darwin, a  Unamuno, a Hesíodo  a Marañón y, para rematar, no se olvida de Leonardo, algo normal en un artista como lo es “SAORIN”.
  Ni que decirse tiene, lo que me ha gustado el detalle y esfuerzo intelectual de mi amigo, teniendo en cuenta que él no está volcado en las letras, como lo está en los pinceles. Y sin embargo, tengo que decir que el resultado de sus reflexiones es bastante sustancioso y, por supuesto, -dado nuestra amistad y al parecer lo que le ha entusiasmado el libro-, generosamente laudatorio, algo que le agradezco en gran manera.
 Y aprovecho esta introducción, para responder a una de las varias pregunta que se han hecho él y algunos lectores más (especialmente mis amigas rubias naturales o teñidas)  del porqué de la indiferencia de mi libido ante las mujeres rubias. Creo haberlo explicado en el capítulo 15 “El guardián del ángel”. Sin embargo, tengo que decir que no soy ni lo he sido nunca “indiferente” a la belleza de las mujeres  rubias, pero ni yo sé el porqué, del hecho de que mi libido se despierte ante las morenas y no ante las rubias, aunque he llegado a pensar, que por alguna razón freudiana que se me escapa, para mí las mujeres rubias son algo así como ángeles asexuados  de aquellos que en la niñez veía en las peanas de las imágenes de las vírgenes y santos y yo por mi educación sentimental y religiosas soy incapaz de copular con un Ángel. 

Opinión analítica del libro “Historia de Yo”, escrito por Carlos BermejorEl   reciente libro de Carlos Bermejo,ciente libro de Carlos Bermejo, nacido en Molina de Segura (Murcia), en el año 1937. Militar profesional, periodista y pintor, es un relato en primera persona del autor, que abarca desde la niñez, a la adolescencia y acaba en su boda a los veintisiete años. El argumento es casi un resumen extractado y autobiográfico, en el que narra con cierto realismo poético el despertar de su sexualidad, enmarcada dentro de una familia acomodada y muy religiosa como era la suya. Teniendo en cuenta  que ésta se desarrolla en los años de la posguerra civil, en principio en su pueblo natal y posteriormente en el Madrid de mediados de los cincuenta y sesenta del pasado siglo, y por supuesto, sin olvidarnos de su formación castrense. 
El autor titula el libro “Historia de YO”. Consta de 265 páginas y está publicado en (Amazon.es, digital 2014).
Tras leerlo concienzudamente, he de decir que la redacción tiene un estilo sencillo, ameno, profundo, valiente por cuanto atrevido, sentido y con verdad, al tiempo que con abundancia de datos, pero sin desvelar la identidad de ninguna de las personas involucradas en el relato.
Verdaderamente creo que es una obra de arte, porque como decía Leonardo de Vinci “En la obra de arte debe estar: La sensibilidad del artista y el rigor de sabio, la fuerza de los sentimientos y el orden de la razón”. Y todo ello lo hallamos en esta obra.
Tras lo antedicho y como complemento asociado, intentaré desgajar lo que me ha parecido éste libro.
En primer lugar nos encontramos con el título, en el cual el autor al igual que otros muchos artistas, y no solo escritores, pretende encerrar y hacer una compilación en un solo vocablo de toda la obra.
Pues bien, creo que lo consigue, el título es ideal por lo siguiente:
Por un lado tenemos el “Yo”, que es un pronombre personal, es decir que  la persona que habla o escribe se refiere a sí misma.
La “Historia de yo” empieza justo cuando tiene conocimiento de sí mismo. Porque cuando un ser humano nace, no tiene consciencia del otro, por lo tanto no tiene consciencia de sí mismo. Y es en los primeros años de su infancia, con la influencia del ambiente en el que vive y los supuestos genéticos, cuando surge el momento crucial para que su yo, se forme. Para que surja esta figura, el nuevo sujeto tiene que entrar en contacto con otros, en principio por medio del lenguaje, presumiblemente de la madre, del padre o de otra persona, y acto seguido por la vista. Pero cuando se da cuenta, cuando termina de formarse su yo, es cuando ve su imagen reflejada. Pues bien, ahí, en ese preciso momento, es cuando el autor comienza con el relato, es donde empieza su memoria, es el inicio de su historia y de donde parte esta obra. Se inicia el libro con una fotografía del protagonista en la portada, cuando tenía cuatro años.
El narrador, en la búsqueda de la esencia de la verdad que persigue descubrirnos, ha tenido en cuenta destacar la heterogeneidad de protagonista, más que la homogeneidad, con el fin de resaltar la trama elegida. Logrando con ello hacernos reflexionar, sobre la oportunidad de perseguir la particularidad a la hora de contar la historia del estado personal, interno y espiritual del protagonista.
El autor no escribe una historia continua del yo, sino que extrae o se centra en el despertar de su sexualidad hasta la consagración de ésta por el amor, o mejor dicho, con el amor de su vida. Para ello hace un recorrido de la diversidad de las versiones del “ser persona” con las que se ha ido formando (carácter, personalidad, identidad, reputación, honor, ser ciudadano, individuo, etc.), que van actuando y modelando la conducta de la persona, enclavada en una determinada familia, lugares y tiempo. De ahí, que podamos decir que la relación del autor con su yo, ha adoptado la forma que tiene, porque ha sido objeto de toda una variedad de situaciones que de alguna manera han ido moldeando la forma en que entiende y conduce su existencia como ser humano.
A esta altura del análisis, deseo apuntillar algunas reflexiones que se desprenden de la lectura. Haciéndome eco del sentir, que el personaje nos revela en algunos pasajes de este libro.
Por ejemplo: la interrogante que se plantea ante la intriga, por no haber sido develado el hecho de la indiferencia que éste tiene, ante las mujeres rubias. ¿Estamos ante algo intrínseco del protagonista, o no?, y si fuera que sí, ¿a qué se debe?
También llama sobre manera la atención, como aun estando en varias ocasiones a punto de culminar el acto sexual, sin que hubiera nadie que pudiera impedirlo, y pese a estar los personajes como dice el autor “martirizados por el deseo insatisfecho”, solo, y nada menos, los que les frena es, su férrea voluntad de llegar “vírgenes” al Santo Matrimonio ¡Da que pensar, verdad! ¿Qué diría Charles Robert Darwin al respecto? Él, que postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso de selección.
De estas dos ejemplos podemos deducir la evidencia de que, el hombre es el ser supremo de la creación, el único capaz de tales gestas, y lo es, porque es el dueño único del pensamiento.
Para finalizar he de decir que Carlos Bermejo, es un hombre polifacético, una amalgama de virtudes, un ejemplo de tesón y de cuanto se puede conseguir con firme determinación y juvenil ilusión, elementos de los que ha hecho gala durante toda su vida. Solo una persona como él, capaz de como dijo Miguel de Unamuno “pensar la ciencia y sentir el arte”, pudiera haber escrito este libro. Libro que contiene una firme voluntad artístico vivencial que embebe los sentidos, arrastrándonos hacia la fascinación por el personaje, desprovisto ya de juicio moral o nostálgico, en el que nos muestra la evidencia de un hombre que luchó por lo que creía, con toda la fuerza del poder creador del pensamiento, luchó por el amor a la vida, por el amor de su vida.
Creo que con la lectura de este libro, queda claro que hay una gran diferencia entre las muchas cosas que el autor de esta autobiografía parcial ha sido, lo que es, y lo que puede enseñarnos. La reflexión a la que nos invita lectura de este, su libro “Historia de Yo”, hace que seamos más ricos en el saber.
Por último, creo que algunas personas que estén leyendo esta opinión, pudieran estar preguntándose el motivo por el cual, si casi al principio de este escrito traté de describir el significado de la palabra Yo, por qué no hice lo mismo con la palabra Historia, pues bien, la cosa es muy sencilla, creo que todos, más o menos, conocemos su significado, pero sobre todo es, porque con este libro “Historia de YO”,  el que hace Historia, es el autor.
Por lo tanto, no olviden “señores” de “Amazon.es”, que este libro merece una edición en papel, por lo que sirve al intelecto de las personas. Éste libro estimula la lectura, nos ayuda asimilar conceptos y conocimientos, nos ayuda aprender, es una conquista del saber. No les quepa duda que publicándolo contribuirán a lo que decía el poeta griego Hesíodo, sobre el saber “si vas almacenando poco a poco y a menudo, pronto tendrás mucho”.
Carlos Bermejo, gracias por regalarnos tu vivir, las cosas mejores del mundo siempre las han hecho personas como tú, las que Gregorio Marañón llamaba “diletantes”, que son según él “los que hacen las cosas por deleite, por amor y no por obligación”.
                        JESÚS LOZANO SAORIN
 

 

jueves, 2 de octubre de 2014

DESDE SU PUBLICACIÓN EN JULIO, MI LIBRO "HISTORIA DE YO" HA FIGURADO ENTRE LOS CIEN MÁS VENDIDOS


  Desde su aparición el 28 de julio pasado en AMAZON libros electrónicos, mi libro HISTORIA DE YO, siempre ha figurado entre los cien más vendidos en el apartado BIOGRAFÍAS Y HECHOS REALES. Hoy 2 de octubre figura en el puesto nº 9, lo que es una gran satisfación para mí y motivo de agradecer a todos los que lo han comprado, leido, valorado y opinado. ¡GRACIAS A TODOS!