domingo, 30 de noviembre de 2014

TEXTOS RECUPERADOS:LA NOCHE MÁGICA EN MI JARDÍN ROMÁNTICO





En la noche de la declamación y el canto, celebrada el pasado sábado en mi jardín, participé en el apartado declamación dando lectura a tres de mis poemas. Dos compuestos hacen la friolera de cincuenta y tres años, y un tercero compuesto una tarde de invierno de este mismo año. Los tres poemas forman parte de mi escaso poemario. Pero los tres están en la línea de lo triste y melancólico, que siempre ha sido la motivación que los ha inspirado. Incluso cuando he hecho poesía amatoria, siempre la desencadénate ha sido la tristeza en todas sus expresiones. No lo puedo remediar, solo hago poesía cuando estoy triste. Afortunadamente, por eso tengo tan poca obra poética.
                                     
                                                 
  LLUVIA
  Por los cristales,
  -ojos claros que miran tras de sí…-
 babean caracoles de agua,
  y abren surcos de llanto…
Yo,
en la monotonía de esta tarde de octubre lluviosa,
finjo apuestas de pensamiento…
Unos, lentos, firmes y restos
van hacia su muerte,
en el desconchado marco gris
Otros,
serpentean, ora rápido, ora despacio,
y a veces se paran…
Y una tras otra,
así voy pasando las horas
de esta mi vida sin rumbo y sin meta…
Como los cristales,
mirando lo que tengo dentro…
Madrid. Octubre de 1.957

DESCONTENTO
Vagar.
Vagar siempre,
sin saber por dónde ni a donde se va.
Cruzar caminos y sendas,
que no te llevan a ninguna parte,
cantando, tarareando,
silbando una triste vieja canción
por lo bajo.
Llevar la mano extendida,
por la orilla del camino,
e  ir acariciando al paso,
flores, rejas, postes, árboles que pasan a nuestro lado…
Querer llegar a algo que está más allá…,
a lo misterioso,
a lo oculto tras un recodo del camino.
Y cuando se llega, pensar:
“No, no es esto...”.
-Rosales en flor,
Madreselvas aromáticas,
Jazmines que embriagan…-
“¡Es aquello! Una débil mustia margarita solitaria,
en lo alto de una loma…
Y vagar. Vagar nuevamente,
buscando siempre, lo que hay en mí, en los otros..
Madrid, 6 de Abril de 1.958

       Y ESTA ES  LA QUE NO LE GUSTÓ A MI MUJER
              
SI EL DOCTOR ALZHEIMER VIENE
 Cuando me llevéis a la orilla de mi estanque
 a que vea los nenúfares florecidos
cerca de la cascada,
a  mirar sin ver
a oír sin escuchar,
seré como una de las estatuas
con las que adorné el jardín,
no recordare quien me esculpió
ni que hago allí.
No darme la pistola
yo tampoco se la di al que se regocijaba en el hombre…
No sabía disparar.
Yo sabía pero no quise,
entonces yo ya no sabré.
Dispáradme vosotros,
los que me conocéis
y me queréis,
yo  no os conoceré
ni me conoceré.
CARLOS BERMEJO
Villaelena, Febrero del 2011



  Un grupo de amigos molinenses, encabezados por PILAR MARTINEZ LOZANO, artista del performance, transformaron anoche mi jardín silencioso de voces humanas- en el que solo la música del agua y el croar de las ranas en el estanque y en la alberca, ponen acento-  en un improvisado escenario en que dos jóvenes artista de la escena profesional murciana, interpretaron en vivo y en directo una obra de teatro de la modernidad, que ignoro su autor y si es parte de una  obra o la obra en sí, pero que nos emocionó por la magnífica interpretación y la puesta en escena, que empezó con los gritos desgarrados de “la loca” que saliendo de detrás de los atónitos espectadores se plantó en el escenario del templete en traje de Eva, pero ya con el signo evidente de su próxima maternidad, que nos hizo dudar si era real o ficticia, aunque parece ser que solo la magia de la noche era lo irreal.
   Esa fue la sorpresa de una noche mágica, a la que, a instancias de mi hermano José María, habíamos convocado a un grupo reducido de poetas y músicos para una velada de declamación y canto, en torno al estanque de los nenúfares, a unas horas en los que ellos, poco trasnochadores, dormían encerrados en los pétalos de su belleza. Sin embargo sobre las verdes hojas de su atrezo brillaban las luces habituales y las de las muchas velas que la artista del performance había distribuido por todos los rincones del jardín, al que daban un aspecto distinto que fue del gusto y admiración de todos los que asistíamos y en especial del batallón de ranas que hicieron coro con tanta fuerza, que hasta a veces acallaban las voces de los que salimos al escenario del templete donde reina Nefertiti, para de declamar nuestros versos: Faustina Bermejo,  Ramón Fernández, mi amigo de la niñez “Paquito escuelas” y otros dos amigos que salieron de la noche y a ella regresaron sin que me quedara con sus nombres, además del que suscribe que puso la nota fúnebre con un poema que tituló “Si el doctor Alzheimer viene” que no gustó a Loli aunque fue aplaudido cortésmente por mis invitados.
  En el capítulo del canto, lo hicieron una biznieta de Esmeraldo  Cano, poeta panocho de mi pueblo, (a quien mi madre recitaba también, como ahora lo sigue haciendo mi hermana María), que siendo cantante de jazz  nos interpretó a “cappella” unas cuantas canciones de Concha Piquer que nos dejaron boquiabiertos, pues tenían algunos quiebros que entroncaban con su especialidad en el canto y le daban un aire nuevo a esas canciones de siempre. En los preliminares de la cena, fue “Paquito” el animador  de fiestas  genial,  quien con su guitarra y su interminable repertorio de canciones de “nuestra vida” y la de todos, nos regaló los oídos y nos abrió el apetito.   
    Luego y, tras la odisea de algunos invitados que se perdieron para llegar y hubo que reconducir a golpe del eficaz móvil, nos sentamos a la mesa a la que los anfitriones aportamos una  frugal cena fría, que fue reforzada por las aportaciones de los que iban llegando ( algunos cuando ya estábamos a los postres) pues “ni estaban ni era seguro que llegaran” pero que fueron llegando hasta juntarnos más de cuarenta amigos a los que no conocía, pero lo eran por ser de mi amiga y paisana PILAR MARTINEZ.  Sin embargo y como siempre ocurre, al final “comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron doce canasto llenos” según dijo un tal Mateo, que también acudió a la cena, aunque  no lo conocía de nada…como  a la mayoría de los que, como fantasmas en la cálida, encantadora  y maravillosa noche, fueron llegando y que ahora sí, ya son mis amigos y de la reina madre del jardín de “los bermejo”.
Carlos Bermejo
San Vicente del Raspeig
9 de Julio de 2011




sábado, 15 de noviembre de 2014

FELICITACIÓN A MI HERMANO JOSÉ MARÍA CON MOTIVO DE SU OCHENTA ANIVERSARIO

                                              
   Querido hermano José María: hoy cumples “‘OCHENTA AÑOS”, ¿te parecen muchos o pocos? Supongo que te parecerán muchos y a la vez que son pocos para tu deseo de vivir muchos más. Sin embargo  si crees en la reencarnación, no debes preocuparte: volverás a la vida aunque mueras. Pero ¿acaso sabes en que te vas a reencarnar? Y en el caso de que eso sea cierto, ¿merecerá la pena ser otra (persona, hombre o mujer, perro o gato) desligado de los que ahora somos tu familia? ; de los tuyos más allegados que hoy te van a hacer una fiesta para celebrar el haber llegado a esa meta, a la que tantos y tantos no pudieron llegar, como es el caso de nuestro hermano Juan. ¿A qué no? Pues yo te deseo, que llegues a los cien e incluso a los ciento veinte, que según parece es casi un tope para la vida de un humano, y como dijo aquella que cumplía ochenta años y alguien le dijo: “tu, si Dios quiere llegarás a los cien”, a lo que respondió: ¿Y por qué ponerle límites a la Providencia…? Pues eso, no le pongamos limites a nuestros deseos de vivir y vive muchos, muchísimos años más… ¡y yo que lo vea! Abrazos de tú hermano que te quiere, aunque sea tímido y pudoroso para decirlo, para decírnoslo…por mucho que nos queramos.

jueves, 9 de octubre de 2014

JESÚS LOZANO “SAORÍN” HA DESTRIPADO EN CIERTA FORMA Y A SU MANERA, MI LIBRO “HISTORIA DE YO”

 


Después de leer “concienzudamente”, mi libro “HISTORIA DE YO” editado por AMAZON  digital el 28 de julio de éste año, mi querido amigo, JESÚS LOZANO “SAORIN”, reconocido  y reputado acuarelista de fama nacional e internacional, se ha destapado con una “opinión analítica” de lo que su apasionada lectura le ha sugerido, en la que lo analiza desde un óptica un tanto filosófica y  trae a colación para aseverar sus argumentos, nada menos que a Darwin, a  Unamuno, a Hesíodo  a Marañón y, para rematar, no se olvida de Leonardo, algo normal en un artista como lo es “SAORIN”.
  Ni que decirse tiene, lo que me ha gustado el detalle y esfuerzo intelectual de mi amigo, teniendo en cuenta que él no está volcado en las letras, como lo está en los pinceles. Y sin embargo, tengo que decir que el resultado de sus reflexiones es bastante sustancioso y, por supuesto, -dado nuestra amistad y al parecer lo que le ha entusiasmado el libro-, generosamente laudatorio, algo que le agradezco en gran manera.
 Y aprovecho esta introducción, para responder a una de las varias pregunta que se han hecho él y algunos lectores más (especialmente mis amigas rubias naturales o teñidas)  del porqué de la indiferencia de mi libido ante las mujeres rubias. Creo haberlo explicado en el capítulo 15 “El guardián del ángel”. Sin embargo, tengo que decir que no soy ni lo he sido nunca “indiferente” a la belleza de las mujeres  rubias, pero ni yo sé el porqué, del hecho de que mi libido se despierte ante las morenas y no ante las rubias, aunque he llegado a pensar, que por alguna razón freudiana que se me escapa, para mí las mujeres rubias son algo así como ángeles asexuados  de aquellos que en la niñez veía en las peanas de las imágenes de las vírgenes y santos y yo por mi educación sentimental y religiosas soy incapaz de copular con un Ángel. 

Opinión analítica del libro “Historia de Yo”, escrito por Carlos BermejorEl   reciente libro de Carlos Bermejo,ciente libro de Carlos Bermejo, nacido en Molina de Segura (Murcia), en el año 1937. Militar profesional, periodista y pintor, es un relato en primera persona del autor, que abarca desde la niñez, a la adolescencia y acaba en su boda a los veintisiete años. El argumento es casi un resumen extractado y autobiográfico, en el que narra con cierto realismo poético el despertar de su sexualidad, enmarcada dentro de una familia acomodada y muy religiosa como era la suya. Teniendo en cuenta  que ésta se desarrolla en los años de la posguerra civil, en principio en su pueblo natal y posteriormente en el Madrid de mediados de los cincuenta y sesenta del pasado siglo, y por supuesto, sin olvidarnos de su formación castrense. 
El autor titula el libro “Historia de YO”. Consta de 265 páginas y está publicado en (Amazon.es, digital 2014).
Tras leerlo concienzudamente, he de decir que la redacción tiene un estilo sencillo, ameno, profundo, valiente por cuanto atrevido, sentido y con verdad, al tiempo que con abundancia de datos, pero sin desvelar la identidad de ninguna de las personas involucradas en el relato.
Verdaderamente creo que es una obra de arte, porque como decía Leonardo de Vinci “En la obra de arte debe estar: La sensibilidad del artista y el rigor de sabio, la fuerza de los sentimientos y el orden de la razón”. Y todo ello lo hallamos en esta obra.
Tras lo antedicho y como complemento asociado, intentaré desgajar lo que me ha parecido éste libro.
En primer lugar nos encontramos con el título, en el cual el autor al igual que otros muchos artistas, y no solo escritores, pretende encerrar y hacer una compilación en un solo vocablo de toda la obra.
Pues bien, creo que lo consigue, el título es ideal por lo siguiente:
Por un lado tenemos el “Yo”, que es un pronombre personal, es decir que  la persona que habla o escribe se refiere a sí misma.
La “Historia de yo” empieza justo cuando tiene conocimiento de sí mismo. Porque cuando un ser humano nace, no tiene consciencia del otro, por lo tanto no tiene consciencia de sí mismo. Y es en los primeros años de su infancia, con la influencia del ambiente en el que vive y los supuestos genéticos, cuando surge el momento crucial para que su yo, se forme. Para que surja esta figura, el nuevo sujeto tiene que entrar en contacto con otros, en principio por medio del lenguaje, presumiblemente de la madre, del padre o de otra persona, y acto seguido por la vista. Pero cuando se da cuenta, cuando termina de formarse su yo, es cuando ve su imagen reflejada. Pues bien, ahí, en ese preciso momento, es cuando el autor comienza con el relato, es donde empieza su memoria, es el inicio de su historia y de donde parte esta obra. Se inicia el libro con una fotografía del protagonista en la portada, cuando tenía cuatro años.
El narrador, en la búsqueda de la esencia de la verdad que persigue descubrirnos, ha tenido en cuenta destacar la heterogeneidad de protagonista, más que la homogeneidad, con el fin de resaltar la trama elegida. Logrando con ello hacernos reflexionar, sobre la oportunidad de perseguir la particularidad a la hora de contar la historia del estado personal, interno y espiritual del protagonista.
El autor no escribe una historia continua del yo, sino que extrae o se centra en el despertar de su sexualidad hasta la consagración de ésta por el amor, o mejor dicho, con el amor de su vida. Para ello hace un recorrido de la diversidad de las versiones del “ser persona” con las que se ha ido formando (carácter, personalidad, identidad, reputación, honor, ser ciudadano, individuo, etc.), que van actuando y modelando la conducta de la persona, enclavada en una determinada familia, lugares y tiempo. De ahí, que podamos decir que la relación del autor con su yo, ha adoptado la forma que tiene, porque ha sido objeto de toda una variedad de situaciones que de alguna manera han ido moldeando la forma en que entiende y conduce su existencia como ser humano.
A esta altura del análisis, deseo apuntillar algunas reflexiones que se desprenden de la lectura. Haciéndome eco del sentir, que el personaje nos revela en algunos pasajes de este libro.
Por ejemplo: la interrogante que se plantea ante la intriga, por no haber sido develado el hecho de la indiferencia que éste tiene, ante las mujeres rubias. ¿Estamos ante algo intrínseco del protagonista, o no?, y si fuera que sí, ¿a qué se debe?
También llama sobre manera la atención, como aun estando en varias ocasiones a punto de culminar el acto sexual, sin que hubiera nadie que pudiera impedirlo, y pese a estar los personajes como dice el autor “martirizados por el deseo insatisfecho”, solo, y nada menos, los que les frena es, su férrea voluntad de llegar “vírgenes” al Santo Matrimonio ¡Da que pensar, verdad! ¿Qué diría Charles Robert Darwin al respecto? Él, que postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso de selección.
De estas dos ejemplos podemos deducir la evidencia de que, el hombre es el ser supremo de la creación, el único capaz de tales gestas, y lo es, porque es el dueño único del pensamiento.
Para finalizar he de decir que Carlos Bermejo, es un hombre polifacético, una amalgama de virtudes, un ejemplo de tesón y de cuanto se puede conseguir con firme determinación y juvenil ilusión, elementos de los que ha hecho gala durante toda su vida. Solo una persona como él, capaz de como dijo Miguel de Unamuno “pensar la ciencia y sentir el arte”, pudiera haber escrito este libro. Libro que contiene una firme voluntad artístico vivencial que embebe los sentidos, arrastrándonos hacia la fascinación por el personaje, desprovisto ya de juicio moral o nostálgico, en el que nos muestra la evidencia de un hombre que luchó por lo que creía, con toda la fuerza del poder creador del pensamiento, luchó por el amor a la vida, por el amor de su vida.
Creo que con la lectura de este libro, queda claro que hay una gran diferencia entre las muchas cosas que el autor de esta autobiografía parcial ha sido, lo que es, y lo que puede enseñarnos. La reflexión a la que nos invita lectura de este, su libro “Historia de Yo”, hace que seamos más ricos en el saber.
Por último, creo que algunas personas que estén leyendo esta opinión, pudieran estar preguntándose el motivo por el cual, si casi al principio de este escrito traté de describir el significado de la palabra Yo, por qué no hice lo mismo con la palabra Historia, pues bien, la cosa es muy sencilla, creo que todos, más o menos, conocemos su significado, pero sobre todo es, porque con este libro “Historia de YO”,  el que hace Historia, es el autor.
Por lo tanto, no olviden “señores” de “Amazon.es”, que este libro merece una edición en papel, por lo que sirve al intelecto de las personas. Éste libro estimula la lectura, nos ayuda asimilar conceptos y conocimientos, nos ayuda aprender, es una conquista del saber. No les quepa duda que publicándolo contribuirán a lo que decía el poeta griego Hesíodo, sobre el saber “si vas almacenando poco a poco y a menudo, pronto tendrás mucho”.
Carlos Bermejo, gracias por regalarnos tu vivir, las cosas mejores del mundo siempre las han hecho personas como tú, las que Gregorio Marañón llamaba “diletantes”, que son según él “los que hacen las cosas por deleite, por amor y no por obligación”.
                        JESÚS LOZANO SAORIN
 

 

jueves, 2 de octubre de 2014

DESDE SU PUBLICACIÓN EN JULIO, MI LIBRO "HISTORIA DE YO" HA FIGURADO ENTRE LOS CIEN MÁS VENDIDOS


  Desde su aparición el 28 de julio pasado en AMAZON libros electrónicos, mi libro HISTORIA DE YO, siempre ha figurado entre los cien más vendidos en el apartado BIOGRAFÍAS Y HECHOS REALES. Hoy 2 de octubre figura en el puesto nº 9, lo que es una gran satisfación para mí y motivo de agradecer a todos los que lo han comprado, leido, valorado y opinado. ¡GRACIAS A TODOS!

martes, 19 de agosto de 2014

RAMÓN FERNÁNDEZ PALMERAL, Y SU COMENTARIO SOBRE MI LIBRO “HISTORIA DE YO”

  Nuestro querido compañero RAMON PALMERAL, ha escrito un “Comentario crítico de HISTORIA DE YO de Carlos Bermejo (el “yo” del libro),en su blog , http://poesapalmeriana.blogspot.com.es/, que como receptor  junto a mi libro, me ha sumido en un  éxtasis orgásmico tras leer lo que entiendo como un genial comentario, con citas y detalles que refrendan el adjetivo exhaustivo con el que lo califico y que recomiendo a todos los que han o están leyendo mi libro publicado en AMAZON- digital y que se encuentra entre los más vendidos desde de su publicación el pasado día 28 de julio, para que tenga una visión distinta, crítico artística de uno de los escritores y eruditos más activo y original, de todos los pocos que se dedican a  divulgar la cultura  en Alicante.

             Comentario crítico de  Historia de yo  de Carlos Bermejo

           Para fortuna y gozo de nuestros sentidos, Carlos Bermejo ha escrito una  sorprendente autobiografía-testimonio en prosa narrativa: Historia de yo (Amazon.es, digital, 2014) con gracia y hurgando en los recuerdos más recónditos de su niñez, donde hace un repaso integral y realista de la vida familiar, de  las costumbres de la época, desnudándose interiormente y exteriormente con una escritura directa,  amena y fácil de leer; pero, que a la vez es difícil de componer desde el yo de la primera persona, puesto que al elegir el yo solamente se tiene perspectiva de uno mismo, no de lo que hacen o dicen los otros personajes.  Con esta obra se ha armado caballero de las letras hispanas, porque es un libro diferente si hemos de aceptar que todas las historias contadas son ciertas y sucedidas en su vida, vivas aún en el recuerdo, llenas de añoranzas y salpicadas de recuerdos, algunos eróticos. Porque, aunque a veces, es cierto que inevitablemente reescribimos nuestros recuerdos­­, para ajustarlos mejor a nuestra forma actual de pensar, siempre tienen la misma matriz: la memoria. Lo eficaz de escribirse uno su autobiografía es que luego no pueden venir otros a inventar o añadir sucesos que, o bien no sucedieron, o sucedieron de otra forma.

     El estilo es la persona, y la técnica hay que aprenderla como en todo arte que se precie de serlo con autenticidad y valía. Ya decía nuestro “Azorín”, que la escritura debe parecer fácil al lector aunque en su composición no lo sea. Y es, en estos esfuerzos de construcción sintáctica  donde despuntan los verdaderos escritores y  poetas. Bermejo se derrama como un vaso de buen vino de reserva con sencillez, a veces con ingenuidad de chaval, metiéndonos como invitados en su azarosa vida interior y sentimental. Cuando uno escribe su autobiografía es porque ya no le caben más recuerdos en la memoria y tienes que darles liberación para dar cabida a otros nuevos. Decía un poeta necesitado de amor como Federico García Lorca, “que escribimos para que nos quieran”.  Y es cierto, escribimos para que nos aprecien.
      El narrador de Historia de yo es también el personaje dentro de la historia lo que se llama técnicamente narrador homodiegético. El destinatario de la narración o narratorio no es otro que el lector indiscreto que quiera abril la pantalla del ordenador para conocer la aventuras y desventuras de Bermenjo. Existen tres clases de lectores: el real, el virtual y el ideal.  En el Siglo de Oro, Cervantes empieza en el Quijote diciendo “Desocupado lector: sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento…”.  Mateo Alemán en su Guzmán de Alfarache, condenado a galeras, empieza diciendo: “El deseo que tenía, curioso lector, de contarte mi vida me daba tanta prisa para engolarte en ella sin prevenir alguna cosa…” De esta guisa, y de una forma elíptica Carlos Bermejo se dirige al lector cómplice para contarle su autobiografía, sin advertir que todo es rigurosamente cierto, aunque así es porque muchos personajes  viven todavía y pueden dar fe de ello. Y porque el camino, la meta de nuestra existencia es dejar recuerdos persistentes de nuestro pretérito, pasos e imagen de nuestras huellas por este mundo (visible e invisible), lo más eficaz y saludable para lo perdurable, es como ha hecho Carlos dejarlos por escrito en libros (digital o papel) que son como esos sillares de catedrales que persisten en el tiempo. Nosotros los constructores de libros, somos uno más de los que colaboraron en la construcción, en la edificación de la biblioteca universal.

       Historia de yo (de título con impacto gramatical) es en realidad un gran fresco diacrónico de una autobiografía escrita con sinceridad sin importar que algunos personajes no lleguen a ser mitos, ni lo serán (así es la vida real no todos podemos ser héroes, aunque eso sí, somos  héroes anónimos cotidianos), a la vez jocoso y realistas,  en una infancia feliz aunque asfixiada  por la religiosidad de postguerra del nacional catolicismo, y que por  haber vivir frente a la iglesia y la religiosidad de su madre. Una vez el cura don José  se enteró de que Carlitos  leía al “impío”  Pío Baroja, considerado anticlerical. Novelas que le prestada por el entonces su cuñado Salvador García Aguilar que fuera Premio Nadal de novela en 1983 por su obra Regocijo en el hombre. La Iglesia Católica y sus inquisidores siempre creyeron y siguen creyendo que toda lectura fuera de las hagiografías y los evangelios, son un envenenamiento de las almas de los fieles, lo que hoy se extiende al cine y a la televisión. En la obra “carlosbermejiana”  vemos las idas y venidas de una multitud de personajes o nómina dramática que los expertos denominan “dramatis personae”, desde sus padres y hermanos y hermanas, primos y primas, amigos y amigas, y, sus amoríos y desamores dispersos,  que, por lo general no culminan por culpa de una férrea educación cristiana y el auto compromiso de llegar virginal al matrimonio. 
     Lo que  aseguramos es que Carlos posee una gran habilidad narrativa que no provoca siesta ni cansancio, sino que nos empuja, llevados por la ley interés –bien construido- a que leamos y sigamos leyendo. Tenemos la suerte de que no es una  novela de ficción rosa de las que se alargan más de lo debido de autores que tienen más fama de la calidad que nos dispensan sus obras.  Los gustos de hoy en día pasan por el cotilleo, la vida  privada de los escritores, aunque para ellos, suponga un conflicto de destape y baños de sinceridad, pues nuestra sociedad mediatizada así nos lo demanda; por ello, como en todo Arte, lo que el lector percibe en esta autobiografía son emociones humanas, sentimientos que perduran en el tiempo, porque lo que permanece no son las entelequias literarias, sino lo humano y lo cotidiano, y que a su vez convierte a la obra en única, porque única es la vida de cada cual; pero para ello, se han de tener las herramientas inspiradoras para saber exponerla y presentarla con toda destreza y originalidad, como lo ha escrito Bermejo. Hemos de tener en cuenta que los capítulos se podrían leer por separado, pues son historias que empiezan y terminan, aunque estén entrelazadas, de aquí el uso de los títulos para anunciarlos, aunque los personajes luego se entrelazan.
     Se entiende que la narración como testimonio de lo vivido ha de ser un órgano vivo de estrecha relación entre autor y lector (en una especia de osmosis de confidencias), de aquí surge una connivencia entre ambos. Lo que nos interesa al lector actual es la vida privada y particular (las biografías), pero que estén contadas desde el punto de vista original y propio de autor: estilo propio que llamaríamos en arte de la pintura. Lo que más nos llega de la lectura son las sensaciones que nos provoca el autor al relatar sus vivencias, dependiendo, evidentemente del estado de ánimo que  tengamos en cada momento de encontrarnos con el texto.
       Historia de yo es el resultado de una experiencia personal que nos lleva por la infancia, adolescencia y juventud de Carlos Bermejo (Molina del Segura, 1937) y nos hace vivir amenas anécdotas como la escena de su bautizo cuando ya contaba dos añitos de edad y al levantar el cura el brazo con la concha de agua bendita se imaginó que saludaba  a Franco con el signo fascista, y vitoreó: “¡Canco, canco!”.   Se van sucediendo anécdotas muy curiosas como que sus hermanas le hicieron creer que fue un niño encontrado por unos mendigos y dado en adopción a la familia, historia negra que tanto le hizo sufrir en su infancia. O cuando era monaguillo y acompañaba al cura a dar la extremaunción a un enfermos de muerte y se encontraron con el vecino ateo y anticlerical (librepensador) que en su lecho de muerte al recibir el Santo Viático del párroco Don Fulgencio, despertó y se levantó de la cama cagándose en Dios y todos los Santos. Luego, como es de esperar este grave blasfemo se muere inmediatamente. O con el timo del azúcar en tiempos de estraperlo que le hizo un soldado a su padre, pero al que el padre le perdonó al no reconocerlo cuando lo detuvieron.

     Carlos es el benjamín del matrimonio de Doña María la de Ignacio, católica practicante que rezaba tantas veces al día como un islamista ortodoxo, y  Don José María, un sastre de derechas de la CEDA, católico, caballero de la “Baba Real” (que el lector debe averiguar), bien situado económicamente con ciertas propiedades inmobiliarias, que tuvieron ocho hijos (cuatro chicas y cuatro chicos). Iremos viéndolo crecer siendo juguete de sus hermanas mayores que, a veces, duerme con ellas, que con cuatro años por poco se muere por una enfermedad desconocida, que va a la escuela hasta los catorce años, que juega a guerrear con sus amigos, que sale  de vacaciones a Escombreras y Puerto de Mazarrón, despertar a la pubertad y a la sexualidad, que acude los baños en el río Segura, la lectura, el cine, sus oficios varios de dependiente de droguero y de vigilante en un  salón de juegos recreativos propiedad del padre donde a veces tenía que sacar pecho y enderezar la cresta de gallito peleón. 
      Llegada la edad del reemplazo forzoso para hacer el servicio militar, opta por anticiparse el  voluntariado para hacerlo en Madrid, donde quiere ir para estar cerca de la vida cultura más cosmopolita, porque su deseo es el de ser escritor, y, además quedar libre de la vigilancia paterna y sobre todo materna casi inquisitorial.  Una vez en la capital de España va mostrándonos un amplio abanico de personajes que dan fe de un  tiempo histórico pasado de postguerra. Como soldado de Infantería, poco a poco se va adaptando a la responsabilidad de su profesión castrense, deja su apetito de ser escritor por el bronco porvenir de las armas, consigue varios ascensos y durante su testimonio vemos la dura vida del soldado español de postguerra y sus traslados, porque como escribió Calderón de la Barca: “La Milicia no es más que una/ religión de hombres honrados”.
       Le esperaba el maravilloso Madrid de luz velazqueña y de los años cincuenta que ya no volverán y le vemos pasear par la Gran Vía, Puerta del Sol, Plaza de España o Cibeles. Carlos nos hablará del Café Gijón y de los escritores y poetas que allí se reunían en los años cincuenta como Camilo José Cela, José Nieto, Luis López Anglada, o de sus asistencias a conferencias en el Ateneo, los teatros, revistas y varietés, al cine, a los museos y exposiciones donde le viene su afición por la pintura. Época de formación, puesto que se considera autodidacta. Por ello,  nos encontramos ante un joven que ha despertado a la cultura que nos describe con gran exactitud las escenas, describe los lugares y argumenta sus vivencias, enamoramientos tempranos y desengaños, experiencia frustradas con prostituta y “feladoras”, sexualidad amanuense e inapetencia ante las mujeres rubias, hasta que encuentrará a una cordobesa morena “racial andaluza” que lo entiende y le hará sentar la cabeza.

         Como he comentado Historia de yo (escaparate de mundologías y amores) es una autobiografía-testimonio muy singular, una larga confesión, pero hay que apuntar que existen varios tipos o clases de autobiografías. La autobiografía se entendida como relato retrospectivo en prosa que una persona real hace de su propia existencia, en tanto que pone el acento sobre su vida individual, en particular sobre la historia de su personalidad. Con el  autor del libro coinciden el narrador y el narratorio o personaje en primera persona del yo o narrador interior.  El pacto con el protagonista es como un «contrato» establecido entre autor y lector por el que tácitamente aquel se compromete a contar la verdad sobre su vida, y éste a creer el relato ofrecido con connivencia con él. 

     No debemos confundir la biografía con las memorias, el epistolario con el diario íntimo, ni la autobiografía o prosa narrativa con la novela.  Como me confirma Carlos que lo contado es verdad, por consiguiente no estamos antes es una novela de ficción, sino prosa narrativa, puesto que “la novela –según definición de Carmen Bobes, La Novela, 1998- es un texto narrativo de carácter ficcional, de cierta extensión…”.  Podríamos hablar sobre los géneros literarios y su teoría, pero no es esta crónica el lugar ni el espacio-tiempo para extendernos. Lo que deseamos valorar es que Carlos, a través de su autobiografía consigue provocar y placer estético y nos lleva de la mano por sus vivencias con gracia y sin pudor, como ese amigo suyo que era coleccionista de vellos púbicos de mujeres fáciles. También cuando fue extra en la película “Espartaco” de Kubrick, ya que el Ejército Español colaboró para poner los soldados romanos o como esclavos, junto a Kirk Douglas ¡qué honor!  Y es así como con toda naturalidad vamos conociendo a este chico tímido de pueblo enamoradizo (congelado y reprimido por una fuerte represión religiosa, machacado a pajas) que se fue a Madrid a hacer el servicio militar  voluntario  donde permaneció ocho años con ascenso a Sargento y destinado a Gerona. Estos años en la capital de España fueron un periodo de formación, gastando el poco dinero que tenía en libro que compraba de segunda mano en la Cuesta Moyano,  y dando sueltas a sus deseos de ser escritor, como un Miguel Hernández, pero en un Madrid de los años cincuenta. Además vivió la vida libre de un soltero con otros amigos, aquí llegó a conocer a Carlos Larrañaga y a su paisana Bárbara Rey, y a poetas y escritores.

       Esta autobiografía, sabiamente escrita, es una delicia y es de agradecer por el uso, siempre difícil desde el punto de vista sintáctico, como es el de enlazar las oraciones subordinadas para hacernos cómoda su lectura. En los diálogos recurre el estilo indirecto lo que  le da velocidad a la narración. Pocas veces usa el estilo directo en los diálogos, que por lo general, son vallas con guiones en medio de una carrera de lectura. Posee la fuerza verbal y la capacidad de recreación de un mundo propio y ésta es una característica que no deja de sorprender en el panorama narrativo actual. Su currículum de escritor ha chocado siempre con la publicación, ha escrito múltiples relatos, tiene varias  novelas  guardadas en el cajón y otras en construcción para enviar a premios. Además, con sus treinta años de periodista, más infinidad de artículos, crónica y críticas de arte, le dan a su pluma una agilidad de acción y movimiento  que evidencia su gran experiencia y formación sintáctica de gran altura, para llevarnos por las sendas, a veces infernales y otras amorosas de sus vivencias, o más bien una saga familiar murciana.  Tiene publicado un libro Mirar un cuadro y algo más, Alicante, 2009, sobre las entrevistas y reseñas crítica que hizo de 32 artistas alicantinos en la secciones “Mirar un cuadro”.
    
     Tras la lectura de Historia de yo  me considero un forofo admirador de este estilo erótico de un adolescente que despierta al sexo por varias anécdotas muy bien contadas y simpático pudor en sus escarceos amorosos con su prima A-x (la del gatillazo), o la criada Margarita-x, o con esa mujer rebautizada como  XXX con la que usa símiles de la jerga militares como “fusil en guardia” o “mástil enhiesto” para describir una erección, propios de un joven que ejerce el noble oficio militar; o su desengaño con María Dolores-x, una cría de colegio de monjas con la que comete el error de darle a leer los primeros relatos que había escrito de “realismo sucio” en los bajos fondos de la ciudad X.  Se cuida el autor de señalar los apellidos de los personajes con  una x, para evitar alusiones a personas que se pudieran molestar porque viven hoy día. Al no usar apellidos, el lector puede perderse y confundir a los personajes con otros, pero al no ser una novela con intriga, con argumento, nudo y desenlace, no tiene gran transcendencia, ya que es fácil averiguar quien es quien. Tras encontrar esta larga trinchera de xxxxxx, uno entra un mundo de claves que recuerda a la máquina alemana “Enigma”  que disponía de un mecanismo de cifrado rotatorio que permitía usarla tanto para cifrar y descifrar mensajes. Lo que le da cierto carácter enigmático a la lectura, a la que uno se tiene que aplicar porque te gusta conforme avanzas. Otros recursos utilizados son el de rebautizar a los personajes con apellidos raros o poco comunes como el Sargento Bevilacqua de la novelas de Lorenzo Silva. Los nombres de cinco hermanos se preservan hasta el final: María, Consuelo, Aurora, Juan y José María.
    Al escribir sobre lo que se ha vivido, el personaje nos invita a participar en su mundo privado y nos convertimos en “voyeristas” insaciables, porque así es la condición humana: ver sin ser vistos. Y es este lenguaje del yo, que es una forma de lenguaje sublimar del nosotros, es lo que nos impulsa a leer y leer, sin descanso. Puesto que el modo íntimo al estilo de Proust, del Amiel, y de otros escritores de la llamada auto-ficción ya pasó. Ahora buscamos realidades. También es de agradecer algunos párrafos de prosa poética, citas de poetas románticos y letras de algunas canciones.
    Lo que ha conseguido Carlos Bermejo es un relato autobiográfico, libre confesión, sin tapujos ni tabúes, a veces acrónico, con saltos temporales hacia adelante y hacia atrás, lleno de un emocionante palpitar de situaciones y experiencia sexuales o militares, a veces, insólitas. Abundan descripciones rápidas y eficaces en la compresión de los lugares descritos, sin detenerse en circunloquios para  perder el tiempo en  cómo chirría las bisagras una vieja puerta cuando se abre o qué le recuerdan a Prout las magdalenas, propia de una escritura retórica y neobarroca; es decir, que Carlos va al grano. Usa con frecuencia el recurso fisonomista del retrato comparativo, como el de contrastar a las personas que va conociendo con actores o actrices de cine, e incluso hay una Emperatriz, y con ello los lectores vemos perfectamente la imagen caracterizada de la persona que nos describe.

    Además en el lenguaje metafórico he encontrado algunos hallazgos interesante como esa “higuera grande de higos toreros”, o un billete de cinco pesetas que se los había dado el viento, o “anillos de compromiso que encadenaban el deseo”, al referirse al vello rizado y anillado de la sonrisa vertical, y así unos y otras frases simbólicas de gran ingenio. O de aquella escena con la bella y rubia alemana Elke-x -su Ángel-, donde lloró al escuchar las secretas confidencias  de ella, y, Carlos escribe: “mi corazón lloraba al compás de sus ojos”, expresión que considero una de las diez mejores del libro junto a: “Todas mis cartas estaba bañadas de ausencia…”. Carlos tuvo el atrevimiento de llevar a la alemana por tres días a su casa del pueblo -¿Molina de Segura?-, vetusta y muy noble ciudad murciana de levítica vida cristiana,  donde sus padres y hermanas la conocieron, y donde fue rechazada por un padre de costumbres decimonónicas que le sentenció: “Si te casas con esta mujer, no vuelvas por esta casa”. Es curioso el pasaje de cuando estuvieron a punto de ser detenidos en el tren por un “policía secreta” que quiso darse el bacilón con ellos. Aunque un año después y por falta de regar el huerto a su debido tiempo y el error de divinizar a las mujeres, la rubia Elke (parecida a la  actriz Elke Sommer, de labios de corazoncitos) acabó en brazos de un compatriota germano de origen nazi.

    Opino que Bermejo ha dado en el blanco de lo que podíamos denominar: arte literario contemporáneo de última factura, ágil y espontáneo -sin extraños artificios-, que me recuerda al novelita Manuel Talens en su novela “La parábola de Carmen la Reina” (1992), cuyos sucesos ocurren en el pueblo granadino de Artefa (un pueblo alpujarreño de ficción), pero con más detalles íntimos.  Por el contrario, damos por hecho que las múltiples escenas narradas durante la infancia y juventud, ocurren en Molina de Segura (lugar de nacimiento del “alter ego” Carlos Bermejo), aunque el autor en ningún momento del libro menciona a este pueblo murciano de la comarca media del Segura donde las campanas retumban con el bronce de sus badajos a cualquier hora del día o de la noche hasta despertar a los gallos. El pueblo más cercano que nombra en su libro en el capítulo 15 es Alguazas, que tiene estación de Renfe. Desconozco si ha sido adrede o por omisión. Opino que en una autobiografía debería aparecer el nombre del pueblo donde acuden los recuerdos de su infancia y mocedad del narrador o usar un nombre ficticio; puesto que el lugar, el espacio, el medio ambiente da carácter al personaje, no es lo mismo nacer en un pueblo murciano, que en uno galleo o vasco. Puesto que la luz de la región provoca cambios en el cronotipo de las personas.
     Recordando algunos espacios ficticios-literarios, tenemos a Juan Benet  sitúa la acción de sus novelas en Región, Gabriel García Márquez en Macondo, Antonio Muñoz Molina en Mágina, por citar solamente a autores en castellano. No es una novedad literaria omitir el nombre del lugar de la acción, recordemos que Miguel de Cervantes quiso que toda La Mancha fuera el lugar de donde era originario el Ingenioso Hidalgo Don Quijote.
    
     Por último nos encontramos con el capítulo 16, de gran extensión (bien pudo dividirse en dos o tres capítulos), donde en el otoño de 1961 conoce en Madrid a una bella y joven cordobesa,  bondadosa, morena (es importante lo de morena porque las rubias no le excitaban)  y moldeable, llamada Loli, sin x, es el único nombre de mujer que aparece sin la temida x de trincheras. Loli reside en casa de sus tíos estudiando en la Academia de Corte y Confección de Doña Basi y ayudando en las labores de la casa de los tíos. Surge el enamoramiento,  la relación amorosa se salpican de encuentros en parques, jardines, cines y rellanos de escaleras, un periodo epistolar por la ausencia de ella y de él que, de alguna forma fortalecieron este amor. Es una especia de “Love Story” a la española donde Carlos nos cuenta con “pelos y señales” todo los arrumacos, empujones, carias y erecciones de una pareja de novios, de un amor sin abusar para llegar vírgenes al “sagrado matrimonio”. Donde nos ofrece algunas escenas de precalentamiento al sexo que yo llamaría “sexo decente” y escrito púdicamente. El lector intuye que esta incontinencia es inhumano y frustrante, lo cual le da más interés al relato para seguir leyendo y buscando en las páginas secretas por si en algún momento se consumara el coito prematrimonial. Pues tomando las propias palabras del narrador estos amantes son “cuerpos jóvenes y martirizados por el deseo insatisfecho”. Y además, entre bambalinas a estilo de “La Regenta” de Clarín, parece un confesor de la Iglesia de San José de Madrid donde han de confesar sus pecados de quererse, pero sin propósito de enmienda, claro; ella al arrodillarse en el confesionario tenía que presentarse: “Soy Loli, la novia de Carlos”. Con esta fórmula el confesor ya tenía un antecedente para  sentenciar la penitencia. La frase final del libro es culminante: “para que abriéramos el baile en el que por fin llegaríamos a los más…”. Esposa que le ha dado cuatro hijas.
     La portada del libro presenta la fotografía del autor cuando tenía cuatro años, cogido a un conejito de peluche, con tez de color cetrino con un pelo largo y rizado que semeja al de una niña. Se estructura en dos grandes bloques: Libro primero: infancia y juventud. Libro segundo: pubertad, adolescencia y juventud que suman 16 capítulos.  Ilustrado con una veintena de fotografías que actúan como  notarios del tiempo pasado y fe documental. Contiene 265 páginas según indica Amazón.

     Y para concluir, considero que Carlos Bermejo ha desarrollado una gran capacidad para contar y enlazar historias con una prosa desbordante, por ello, este libro es  una obra muy lograda, emocionante y llena de pasajes humanos que nos ha sorprendido gratamente, y además es de agradecer que se lee de corrido con agrado e interés. Pienso que como un cuadro contemporáneo la narración moderna le va a la zaga con la intención de provocar en el lector una emoción, una provocación y un grato recuerdo. Obra muy lograda donde uno se sorprende, se alegra, se llora  y se emociona a la vez que se extraña de un testimonio lleno de descarnada sinceridad sin tabúes.  Aunque parezca una obra sencilla de escribir, tiene detrás unos artilugios y una tramoya compositiva que solamente los que dominan el difícil arte de narrar, más muchos años de  lecturas y escrituras, saben, y son capaces de utilizar con acierto, que es lo complicado, contar no ya con eficacia sino con estilo propio y convenciendo, donde se vea la diferencia respecto a otros artistas de la palabra.    Usa un yo completo, un yo pleno, un yo rico en anécdotas, porque Historia de yo no es una obra más, perecedera, sino que le auguro muchos éxitos por ser testigo de una época lateralmente murciana y madrileña. Aunque es grotesco comparar, opino que Carlos podría ser nuestro Karl Ove Knausgard, sin tuviera un agente literario y la publicidad mediática del noruego, porque en definitiva los dos hacen lo mismo: escribir descarnadamente sobre sus vivencias.
       Al libro de Carlos simplemente le falta una edición en papel, y le sobra calidad humana y literaria. Es cierto que las versiones digitales sirven para divulgar, y Amazon.es, versión Kindler, es quizás el mejor portal para dar este salto de trampolín al mundo de la publicación virtual; sin embargo, el libro de papel  le espera porque es la persistencia del  mensaje escrito aunque el e-book sirve para divulgar la obra. Auguramos que Historia de yo, está llamado a ser un “best-seller”.  Sería deseable que este autor no tuviera que depender de premios, ni de publicaciones digitales para dar a conoce sus obras.

Ramón Fernández Palmeral
Escritor y poeta
Alicante, 19 de agosto 2014

martes, 29 de julio de 2014

MI LIBRO "HISTORIA DE YO" YA ESTÁ DISPONIBLE EN AMAZON

       Queridos compañeros y amigos. Os comunico que he colgado en AMAZON-LIBROS ELECTRÓNICOS, mi libro de memorias HISTORIA DE YO, en el que relato (al completo) las principales vivencias de  mis primeros veintisiete años de vida, en los que se forjó mi personalidad, es decir, el cómo soy.
  Me gustaría que os lo descolgarais de forma legal: es decir pagando los dos euros en el que he fijado el precio. No se trata de ganar dinero, que ya me conocéis y sabéis de mi desprendimiento. Pero para AMAZON  es un negocio y si se vende, se comenta y se valora, entonces lo promociona en lugares preferentes y eso que AMAZON lo hace por dinero, a mí me da la satisfacción de que mi trabajo literario se  divulgue para darme a conocer en esa faceta de escritor y recibir vuestras opiniones.
  Espero contar con vuestro apoyo y a la vez, creo que no os voy a defraudar: estoy convencido que os gustará.
COMO COMPRARLO: Entrar en la TIENDA KINDLE, escribir en “BUSQUEDA”: CARLOS BERMEJO. HISTORIA DE YO, aparece la portada y pinchando en la portada, sale una reseña y ya podéis comprar por tan solo 2’6 €.
 (O pinchar abajo)

http://www.amazon.es/Historia-YO-Carlos-Bermejo-Hernandez-ebook/dp/B00M8JHNH4/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1406744287&sr=8-1&keywords=Carlos+bermejo

Gracias de antemano.

jueves, 2 de enero de 2014

AQUILES Y LA TORTUGA


En 1957, (hace 57 años) tenia yo cerca de 20, y me dedicaba en mis muchos ratos libres, a las especulaciones mentales. Una de ellas, es la que a continuación relato en un escrito de entonces.


AQUILES Y LA TORTUGA
 Yo no soy un cualquiera. Soy un hombre que anda de cabeza. Al principio no me fue fácil el acostumbrarme, pero ahora no sabría andar de otro modo. Es muy sencillo: doy un paso al aire, simultáneamente, un impulso hacia arriba seguido de una flexión de cintura adelante, y cuando caigo lo hago un palmo más allá. Luego, una y otra vez repito lo mismo, y así voy caminando. Claro está, que como no es mucha la velocidad que saco, a todos sitios llego cuando acaban de cerrar. Las primeras veces esto me irritaba; sobre todo cuando solo me faltaban unos metros para llegar a donde iba, y veía impotente que estaban cerrando la puerta, Aquello me ponia frenético, y al día siguiente salía con una hora de anticipación a lo que había previsto el día anterior que tardaría. Pero aun así, siempre he llegado tarde, y es por lo que ahora, que me dirigía al prostíbulo de la esquina en busca de un poco de felicidad, y a la vista de esta sucesión periódica de horas y días, he decidido tumbarme aquí, y esperar… ¿Y esperar que?
Carlos Bermejo
Madrid, Diciembre de 1957.